El sueño de David desde siempre,desde que el recordaba,era aprender las técnicas de curación que su abuela utilizaba.
Su abuela lo había aprendido de su padre y este del suyo,pero David no conoció a ninguno de los dos.
Seguramente,se tenia que nacer con la habilidad,"con el don".Y el aprendía de su abuela la técnica,como hacer las cosas,como distinguir cada fase del mal que aquejaba al paciente para dar con el remedio que sanara.
Su abuela decía que algunas personas recibían de Dios ese "don",que se tenia que utilizar para ayudar a los demás,pues era un regalo dejado en sus manos para repartir.No era suyo,era para el que lo necesitara y ella tenía el deber de repartirlo.Incluso creía que si algún día por desidia,se negaba a intentar aliviar a quien le pidiera ayuda,Dios la mandaría un castigo.
Cuando la abuela estaba tratando a alguien de cualquier dolencia,bien colocando un hueso en su sitio o masajeando la cabeza de un paciente con una terrible jaqueca,estaba rezando unas oraciones murmuradas,unas oraciones que su padre le enseño de niña.
Ella estaba segura que esas oraciones eran muy importantes para la sanación.
Esta forma de pensar a David no le pareció nunca racional.El era creyente,pero nunca pensó que tenia un regalo divino,más bien era una habilidad heredada por algún miembro de la familia en cada generación.
Además...,desde niños tenían la posibilidad de ver como se realizaban las curas, que hierbas aliviaban cada mal,como se colocaban vendajes.....Esto era una ventaja añadida,desde luego,pero nada de "don divino".
Todo esto daba vueltas en su cabeza camino a casa.
Pensaba en María y en lo sucedido momentos antes.El no practicaba la sanación,era estudiante de química,pero había reconocido el daño nada más tocar el pie y no era la primera vez que pasaba....
Y volvió a pensar en María.
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