En el río había dos lavaderos de obra, con techumbre para proteger del sol y de la lluvia,bastante habitual en el norte ,incluso en el verano.
Como todos los fines de semana,el lavadero se llenaba de mujeres para hacer la colada y acarreaban a sus niñ@s ,que se pasaban el día metidos en el agua nadando,pescando renacuajos o recogiendo guijarros para jugar a la "taba",juego que consiste en juntar en el suelo pequeños guijarros,coger uno,tirarlo a lo alto y mientras cae,recoger otro del suelo antes de que el que está en el aire vuelva a caer en la mano.Entre los dos lavaderos estaba la zona de baño,en la que alguien había hecho una pequeña presa, formando un pozo lo suficiéntemente hondo para nadar,pero con una zona de poca profundidad para l@s más pequeñ@s.
En una de las orillas ,un enorme árbol servía de trampolín,l@s mas atrevíd@s se tiraban desde lo más alto haciendo cabriolas y provocando aplausos entre los espectántes bañistas de aquel concurrido pedazo de río.
Un sábado por la tarde,María recogió su cesta de ropa y se encamino hacía el río como todos los sábados desde hacía un año,pues era la tarea encomendada por su madre, que ya no podía realizar ciertos trabajos.
En el valle que había producido el agua durante siglos,muchas huertas florecían bien cuidadas,hermosas,verdes y llenas de preciosa flores.María se quedaba extasiada, mirándolas desde el alto del camino que llevaba al lavadero,bajando por uno de los laterales del caserío.
_Hoy me daré prisa con la colada_Pensó _si hago los deberes esta tarde, mañana descansaré todo el día.
Pero no tenía el destino las mismas intenciones que María y cuando su tobillo fallo,todo pasó como en un sueño.
El suelo resbaladizo la hizo patinar,soltar la cesta y darse un monumental golpe en el trasero,que casi la deja sin respiración.En ese mismo momento apareció un muchacho en traje de baño que galantemente la ayudo,recogió la cesta y la ropa esparcida por el suelo a la vez que preguntaba_¿estas bien?
¿te duele algo?...¿puedes levantarte?.
María respiraba hondo intentando calmar el fuerte dolor y el joven palideció cuando miró la cara de dolor de la muchacha.Durante unos segundos ella mantuvo los ojos cerrados concentrada,sin hablar y el no se atrevió a tocarla ni para ayudarla a levantarse.
Cuando por fin pudo hablar,dando las gracias y reconociendo que aunque dolorida no tenia nada roto,se quedo muda.¡¡¡Era un chico que quitaba el hipo!!!,Tenía un "noseque" que hizo a María sentir un vuelco en el estomago..............